La 54ª edición del Festival du nouveau cinéma de Montréal (FNC) llevado a cabo durante el mes de octubre abrió un nuevo capítulo lleno de energía, compromiso y visión. Su codirección, encabezada por Ariane Bélanger y Zoé Protat, reafirma la misión del festival: ser un faro de creatividad, diversidad y audacia en el panorama cinematográfico internacional. Este año, el FNC invitó a descubrir, debatir y soñar con un cine que rompe fronteras, abraza la innovación y refleja las voces más auténticas del séptimo arte.
Romería
Dir. Carla Simón. España-Alemania, año 2025, 1'54''.
Empecé el festival con Romería, la nueva película de la directora catalana Carla Simón, presentada en la sección “Les incontournables”. La historia sigue a Marina, una joven de 18 años que viaja a Galicia para obtener un documento que confirme su filiación. En ese proceso, conoce por primera vez a su familia biológica y descubre los silencios de un pasado marcado por la tragedia del sida.
El filme aborda con sensibilidad la búsqueda de identidad y la memoria familiar, aunque su ritmo pausado y tono contemplativo pueden desconcertar al espectador. Más tarde supe que la cinta tiene un trasfondo autobiográfico, lo que le da autenticidad, pero también cierta distancia emocional.
Destacan el uso de varios idiomas: catalán, gallego, español y algo de francés que aportan riqueza cultural, y las bellas imágenes de Galicia, entre la calma y la melancolía. En suma, Romería es una obra delicada y honesta, más cercana al cine introspectivo que al narrativo.
Fotograma de la película: Romería, de Carla Simón.
La misteriosa mirada del flamenco
Dir. Diego Céspedes. Chile-Francia-Bélgica-España-Alemania, año: 2025, 1'44''.
La historia nos sitúa en 1982, en un pequeño pueblo minero del desierto de Atacama en Chile, donde una enfermedad desconocida comienza a propagarse. Los hombres homosexuales son acusados injustamente de transmitirla “a través de la mirada”. En medio de este clima de miedo y prejuicio, Lidia, una niña de doce años emprende una búsqueda valiente por descubrir la verdad.
El joven director Diego Céspedes, premiado en Cannes por su cortometraje El verano del león eléctrico, confirma aquí su madurez cinematográfica. Con gran sensibilidad, teje una historia que retrata la represión y el estigma que marcó a la comunidad homosexual en los años en que el sida emergía como una sombra global. Céspedes logra conmover sin recurrir al dramatismo excesivo, combinando realismo, poesía visual y una mirada profundamente humana.
A medida que avanza el relato, la tensión se transforma en un mensaje de esperanza: el amor como fuerza capaz de resistir el miedo y la intolerancia. El ritmo del filme mantiene la atención en todo momento, con una fotografía cuidada y actuaciones que brillan por su autenticidad y orgullo.
Cabe destacar que La misteriosa mirada del flamenco representará a Chile en la carrera hacia los Premios Óscar 2026, tras haber obtenido el Prix Un Certain Regard en el Festival de Cannes 2025.
Fotograma de la película: La misteriosa mirada del flamenco, de Diego Céspedes.
Fotograma de la película: Romería, de Carla Simón.